danielorbis

domingo, 2 de enero de 2011

Un vendedor de la ONCE de Llodio tiró el cuponazo premiado, pero lo halló tras vaciar el contenedor en la calle 9 Millones de euros

Los miembros de la peña levantan al vendedor de lotería junto al contenedor donde tiró el premio



Ignacio González, vendedor de la ONCE de Llodio, en Álava, ha inaugurado el año al borde del infarto. El viernes descubrió tras repartir los cupones y los pequeños premios de cada día que el número 48.104, que él llevaba, había sido agraciado con el «cuponazo» o lo que es lo mismo con nueve millones de euros. Él mismo era uno de los afortunados porque el número lo jugaba con otras catorce personas de una peña de la localidad: la del centro gallego.
Pero en unos minutos pasó de la euforia a la inquietud y casi al llanto al descubrir que había perdido los cupones premiados; no solo eso, sino que pensando que eran de la semana anterior estaba convencido de que los había roto y los había arrojado a la basura. Primero buscó y rebuscó por cada rincón de su casa sin el menor resultado—no ha trascendido si ya había contado lo ocurrido a sus colegas de peña—; más tarde vació y espulgó cada resto de los que habían ido a parar a su cubo de la basura. Tampoco encontró ni un mísero papelito que lo consolara. Y ya, al borde del llanto, al saber con certeza que había perdido casi 1.500 millones de las antiguas pesetas y que la mayoría de ese premio ni siquiera le pertenecía, se plantó en la calle donde suelen colocar el contenedor de la basura de su bloque de viviendas. Estaba dispuesto a irse al vertedero o la planta de residuos si hacía falta.
Todo por mi cupón
Ni corto ni perezoso y ante el pasmo general, puso el contenedor boca abajo y separando cabezas de marisco, raspas de pescado y restos del asado de Nochevieja dio con los boletos de manera casi milagrosa. Los cupones premiados no pasarían un concurso de limpieza pero estaban intactos: arrugados, como si alguien a quien la suerte lo esquiva por enésima vez los hubiera arrojado al cubo con furia, pero nada más. Desde luego, cobrarse podían cobrarse y de eso era de lo que se trataba.
Ignacio González, sin dar crédito ahora sí, a su buena estrella se presentó en la peña del centro gallego de Llodio donde lo esperaban otros catorce afortunados con el champán ya preparado, dispuestos no solo a perdonarle su imprudencia, sino a estrujarlo a besos y abrazos.
Cada uno de ellos cobrará unos 600.000 euros, ganados el último día del año y hay además otro agraciado con 35.000 euros que compraba habitualmente ese número aunque no pertenece a la peña de González y compañía.
«Por un lado ha sido una buena entrada de año porque han caído una lluvia de millones y, por otro, no encontramos los billetes; no sé si ayer (por el viernes) al repartir dinero los rompí», declaraba González a Radio Euskadi media hora antes de que el contenedor le devolviera la alegría. A la una de la tarde, la peña del centro gallego bullía. Ayer en Llodio fue más Año Nuevo que nunca.
Fuente: abc.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...