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martes, 6 de diciembre de 2011

Descubren un planeta muy parecido a la Tierra

Kepler 22-b
Todavía no se sabe si el planeta Kepler 22-b está formado por rocas, gas o líquido.
Un grupo de astrónomos confirmó la existencia de un planeta similar a la Tierra en la "zona habitable", alrededor de una estrella no muy diferente a la nuestra.
El planeta, Kepler 22-b, está a unos 600 años luz, tiene 2.4 veces el tamaño de la Tierra y una temperatura promedio de unos 22 grados centígrados.
Es el planeta más parecido al nuestro que ha sido descubierto -una especie de "planeta Tierra 2.0".
Sin embargo, el equipo de investigadores todavía no sabe si Kepler 22-b está formado en su mayoría por rocas, gas o líquido.
Durante la conferencia en la que se presentaron los resultados de la investigación, el equipo de Kepler dijo que había encontrado 1.094 candidatos a planetas nuevos.

Confirmado formalmente

El telescopio espacial Kepler fue diseñado para observar una franja fija del cielo nocturno, enfocándose intensamente en unas 150.00 estrellas. El telescopio es suficientemente sensible para ver cuando un planeta pasa frente a una estrella, pues atenúa la luz de la estrella en una proporción minúscula.
Kepler identifica estos cambios tenues en la luz de las estrellas como candidatos a planetas, que luego se confirma a través de otras observaciones del Kepler y de otros telescopios tanto en órbita como en la Tierra.
El planeta Kepler 22-b fue uno de los 54 candidatos que el equipo a cargo del Kepler reportó en febrero y es el primero que se confirma formalmente gracias a la utilización de otros telescopios.
William Borucki
William Borucki, el principal investigador del Kepler, durante la presentación del nuevo planeta.
Es posible que se confirmen otros candidatos a planetas "Tierra 2.0" en el futuro cercano, aunque la redefinición de las fronteras de la zona habitable redujo el número a 48.
La distancia entre el Kepler 22-b y su sol es 15% menor que la distancia entre la Tierra y el sol, mientras su año dura unos 290 días. Sin embargo, su sol emite un 25% menos de luz, lo que mantiene el clima templado del planeta. Esto favorecería la existencia de agua líquida.
El equipo a cargo del Kepler tuvo que esperar a que el planeta pasara tres veces antes de que aumentaran su estatus de "candidato" a "confirmado".
"La fortuna nos sonrió con la detección de este planeta", dijo William Borucki, el principal investigador del Kepler en el NASA Ames Research Center.
"El primer paso fue capturado justo tres días después de declaráramos la nave espacial lista para efectuar operaciones. Observamos el tercer paso definitivo durante la temporada de vacaciones de 2010".
Los resultados tanto del planeta como de los candidatos fueron anunciados durante la primera conferencia científica del telescopio Kepler. El número total de candidatos que han sido descubiertos por el telescopio es de 2.326, de los cuales 207 tienen un tamaño aproximado al de la Tierra.
En total, los resultados sugieren que los planetas cuyos tamaños oscilan entre el de la Tierra y cuatro veces el de la Tierra -las llamadas supertierras- pueden ser más comunes de lo que se cree.
Fuente: bbc.co.uk

lunes, 12 de septiembre de 2011

Descubierto un mundo invisible.


La nave Kepler encuentra un planeta desconocido que «tira» de la órbita de otro a 650 años luz de la Tierra. 

Descubierto un mundo invisible
Recreación artística del mundo invisible Kepler-19c, visto en primer plano, con su estrella y su planeta compañero al fondo. 



Llegar cinco minutos más tarde puede ser un problema. Uno puede perder las últimas entradas para un espectáculo o quedarse sin mesa en un concurrido restaurante. Sin embargo, cuando un planeta llega cinco minutos tarde, los astrónomos comienzan a entusiasmarse. Significa que otro mundo está cerca.
La nave espacial Kepler de la NASA, que trabaja en la búsqueda de planetas habitables, ha descubierto un planeta que, alternativamente, aparece tarde o temprano en su órbita porque un segundo «mundo invisible», como lo han denominado los científicos, está tirando de ella. Esta es la primera detección definitiva de un planeta desconocido utilizando este método. Ninguna otra técnica podría haber encontrado al compañero misterioso.
«Este mundo invisible se ha dado a conocer por su influencia en el planeta que ya podíamos ver», explica la astrónoma Sarah Ballard, del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica (CfA) y responsable de la investigación, que aparece publicada en la revista The Astrophysical Journal. «Es como tener a alguien gastándote una broma llamando a tu puerta y echando a correr. Sabes que alguien estaba allí, incluso cuando abres la puerta y no lo ves», añade.
El mundo invisible y su compañero menos tímido orbitan la estrella parecida al Sol Kepler-19, localizada a 650 años luz de la Tierra en la constelación de Lyra. Esta estrella de magnitud 12 puede ser contemplada con facilidad durante las noches de septiembre.

Cinco minutos de retraso

Cuando Kepler busca planetas, se fija primero en una estrella que disminuya su brillo. Eso significa que un planeta acaba de pasar frente a la cara de la estrella desde nuestro punto de vista. Estos tránsitos ofrecen una información crucial respecto al tamaño del planeta. Cuando más grande sea la caída de la luz, mayor será el planeta con respecto a su estrella. Sin embargo, el planeta y su estrella deben estar alineados perfectamente para que podamos ver su tránsito.
En este caso, el primer planeta, Kepler-19 b, transita su estrella cada nueve días y siete horas, a una distancia de 8,4 millones de millas, donde alcanza una temperatura de unos 900 grados Fahrenheit. Este planeta tiene un diámetro de 18.000 millas, un poco más del doble del tamaño de la Tierra. Es posible que se asemeje a un mini Neptuno, aunque su masa y composición son desconocidas.
Si Kepler-19b estuviera solo, cada tránsito seguiría al siguiente como un reloj. En cambio, sus tránsitos llegan hasta cinco minutos antes o con cinco minutos de retraso. Estas variaciones demuestran que la gravedad de otro mundo está tirando de Kepler-19b, acelerando o frenando alternativamente. El planeta Neptuno fue descubierto de manera similar, cuando los astrónomos que seguían a Urano se dieron cuenta de que su órbita no coincidía con sus predicciones.
Por ahora, los astrónomos apenas saben nada del nuevo mundo invisible, llamado Kepler-19c, aparte de que efectivamente existe. Como Kepler no lo ha detectado transitando su estrella, es posible que su órbita esté inclinada con respecto a Kepler-19b. «Podría ser un planeta rocoso con cinco días de órbita o un gigante gaseoso con 100 días de órbita», expone Daniel Frabrycky, coautor del estudio e investigador de la Universidad de California en Santa Cruz. La nave espacial Kepler continuará con su seguimiento con la ayuda de otros instrumentos terrestres para conocer la naturaleza de este mundo oculto.

Fuente: abc.es

miércoles, 17 de agosto de 2011

Escucha el extraño sonido de una lluvia de estrellas



Las Perseidas, la lluvia de estrellas de agosto que el pasado fin de semana tuvo su mayor pico, no solo ha dejado hermosas imágenes, sino que también un rastro sonoro. Un radar de vigilancia espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU. en Texas ha podido captar el sonido de la lluvia de meteoros cuando golpeaba la atmósfera de la Tierra. El valor del documento reside, además de en la rareza del sonido -parece una película de alienígenas-, en la extraordinaria oportunidad de escuchar un fenómeno que la mayoría de los observadores cree que, simplemente, se produce en silencio.
La estación de radar del lago Kickapoo forma parte de un programa norteamericano que consiste en detectar, rastrear, catalogar e identificar los objetos artificiales que orbitan la Tierra, como los satélites activos e inactivos, cohetes o restos de basura espacial, según explican en Universe TodayEl radar puede detectar objetos de 10 centímetros, a una altura de hasta 30.000 km.
En esta ocasión, las Perseidas aparecieron en su objetivo. Las lágrimas de San Lorenzo, como también se las conoce, son en realidad los restos del cometa Swift-Tuttle, cuya órbita atraviesa la Tierra todos los años a mediados del mes de agosto. Al penetrar en la atmósfera, las partículas de polvo dejadas por el cometa se encienden y se consumen en pocos segundos, dejando su magnífica estela luminosa.


domingo, 26 de junio de 2011

Alerta extraterrestre: «No son nuestros amigos» S

Stephen Hawking avisa sobre los peligros de contactar con una civilización alienígena que pudiera venir a exterminarnos



Nadie duda de que en un Universo de magnitudes desproporcionadas exista vida más allá de La Tierra. Pero hay una pregunta que aún no se ha podido responder de modo uniforme: ¿Cómo será esa forma de vida? El prestigioso y a la vez polémico físico inglés Stephen Hawking puso el dedo en la llaga hace un año al levantar la voz de alarma sobre las constantes señales de nuestra existencia que estamos mandando al espacio en busca del contacto extraterrestre. La teoría de Hawking se basa en la lógica matemática que siempre ha regido su cerebro: "Los extraterrestres que reciban nuestra señal o no dispondrán de la tecnología suficiente para respondernos, o bien tendrán una muy superior que les permitirá venir hasta la Tierra". ¿Y si resulta hostil esa civilización alienígena a la que hemos llamado nosotros mismos? Afirma el físico que mejor que enviar señales lo que deberíamos hacer es escondernos. Y es que Hawking alerta de que puede producirse el mismo efecto que cuando los españoles llegaron a América en 1492: Una civilización más desarrollada que se lleva los recursos de otra que lo está menos y que, incluso, puede enfrentarse a su desaparición. El pasado mes de mayo Hawking volvió a la carga en una entrevista publicada por 'The Guardian' en la que, además de asegurar que ir al cielo después de la muerte no es más que un cuento de hadas, insistía en que «la noción de vida extraterrestre es real, pero peligrosa».
Esta teoría 'espacio-apocalíptica' no ha dejado de ganarse críticas entra la comunidad científica a lo largo de los últimos meses. "Si los alienígenas quisieran conquistar nuestro planeta podrían haberlo hecho ya en los últimos 4.500 millones años", afirma Paul Davies, científico del proyecto SETI –Institución encargada de la búsqueda de vida extraterrestre y que en estos momentos está paralizada por falta de fondos-. "Cualquier cosa que nosotros tengamos aquí, ellos podrían encontrarla en el lugar donde viven. Y en el caso de que en la Tierra haya algún recurso que no exista en su planeta natal, seguramente habría una forma más fácil de conseguirlo que la de venir aquí a invadirnos", piensa Seth Shostak, también investigador del SETI. Por su parte, David Morrison, director del centro de investigación espacial Ames de la NASA es de la misma opinión, aunque con reservas: "si una civilización ha podido perdurar a lo largo de cientos o miles de años es casi seguro que habrá conseguido resolver los problemas que tenemos nosotros. O por lo menos así lo espero".

Indicios

Por el momento, sea bueno o no, la humanidad ha enviado ya una buena serie de indicios sobre su presencia en la Tierra. Las dos sondas Voyager, una de las cuales ya navega fuera de nuestro sistema solar, llevan consigo un disco de oro con sonidos e imágenes de nuestro planeta. Además, el SETI ha enviado numerosas señales a la espera de que alguna de ellas sea contestada. Y eso sin contar los numerosos satélites y mecanismos artificiales que han quedado vagando por el espacio tras cumplir su vida útil.
Los temores de Stephen Hawking ante la vida extraterreste se han visto reflejados en el libro de reciente publicación 'Primer contacto', obra de Marc Kaufman, director nacional de 'The Washington Post'. Según escribe Kaufman, "en el SETI se supone que cualquier civilización con la que tuviéramos la suerte de contactar sería inofensiva. No hay evidencia de que esto sea cierto o falso, es solo lo que ellos creen".
Mientras tanto el físico británico aprovecha las páginas de'Primer contacto' para lanzar una nueva justificación de su teoría: "solo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente puede convertirse en algo que no te quisieras encontrar".
Fuente: abc.es

miércoles, 11 de mayo de 2011

Extraños planetas que giran al revés

Astrónomos descubren la causa de que unos mundos «de locos» pongan patas arriba los conocimientos básicos sobre formación planetaria 

Extraños planetas que giran al revés
Algunos Júpiter calientes tienen órbitas contrarias a las de su estrella 

Más de 500 planetas extrasolares -aquellos que orbitan otras estrellas diferentes al Sol- han sido descubiertos desde 1995, y los astrónomos esperan encontrar cada vez más. Sin embargo, en los últimos años, los científicos han comenzado a darse cuenta de que algunos de estos mundos no se comportan como deberían. Resulta que la estrella gira en una dirección y el planeta, un «Júpiter caliente» -denominado así por su gran tamaño y la cercanía a su sol, le lleva la contraria y orbita en la dirección opuesta. Los detalles del estudio aparecen publicados en la revista Nature.
«Eso es realmente raro, sobre todo si se tiene en cuenta que el planeta está tan cerca de su estrella», afirma Frederic A. Rasio, un astrofísico teórico de la Universidad Northwestern en Chicago (EE.UU.). «¿Cómo puede una estar girando en una dirección y el otro hacerlo exactamente de la manera contraria? Es una locura. Obviamente, viola nuestra imagen más básica de la formación de planetas y estrellas», añade.
Averiguar cómo estos planetas enormes se sitúan tan cerca de sus estrellas llevó a Rasio y su equipo de investigación a encontrar una explicación también para su raras órbitas. Usando simulaciones por ordenador a gran escala y ecuaciones matemáticas, estos científicos han sido los primeros en modelar cómo un Júpiter caliente puede girar e ir en la dirección opuesta a la rotación de la estrella. La causa se encuentra en las perturbaciones gravitacionales originadas por un planeta mucho más lejano.
«Cuando existen varios planetas, estos se perturban entre sí gravitacionalmente», dice Rasio. «Significa que la órbita en la que se formaron no es necesariamente la órbita que se quedará para siempre. Estas perturbaciones mutuas pueden cambiar las órbitas, como vemos en estos sistemas extrasolares».

«Nosotros somos los raros»

Al explicar la peculiar configuración de un sistema extrasolar, los investigadores también han contribuido a nuestra comprensión general de la formación de los sistema planetarios y su evolución. «Creíamos que nuestro sistema solar era típico en el universo, pero no es cierto. Desde el primer día todo se ha mostrado raro en los sistemas planetarios extrasolares», señala Rasio. «Eso hace que nuestro mundo sea el realmente extraño. Aprender acerca de estos otros sistemas proporciona un contexto sobre lo distinto que es el nuestro. Ciertamente, parece que vivimos en un lugar especial».
Para resolver la incógnita, los físicos utilizaron especialmente mecánica orbital, el mismo tipo de física que utiliza la NASA para enviar satélites por el Sistema Solar. Sin embargo, «hacer los cálculos no fue tan fácil», advierte Rasio, ya que «algunas de las aproximaciones utilizadas por otros en el pasado no estaban muy bien hechas. Hicimos lo correcto por primera vez en 50 años».

Efectos acumulados

En su modelo, los investigadores asumen la existencia de una estrella similar al Sol, que forma una sistema con dos planetas. El planeta interior es un gigante gaseoso similar a Júpiter, y en un principio está lejos de su estrella, donde este tipo de planetas se cree que se forman. El planeta exterior es también bastante grande y está más lejos de la estrella que su compañero. Pero llega un momento que interactúa con el planeta interior, perturbándolo y sacudiendo el sistema.
Los efectos sobre el planeta interior son al principio débiles, pero se acumulan en un período muy largo de tiempo, dando lugar a dos cambios significativos en el sistema: el gigante gaseoso interno pasa a orbitar muy cerca de la estrella y su órbita se encuentra en la dirección opuesta a la de la estrella central.
 fuente: abc

sábado, 30 de abril de 2011

Las Voyager se disponen a entrar en el espacio interestelar

MANTIENEN ENERGÍA HASTA 2020 COMO MÍNIMO



Más de 30 años después de haber salido de la Tierra, las sondas gemelas Voyager de la NASA se encuentran ahora en el borde del sistema solar. No sólo eso, todavía están trabajando. Y con cada día que pasa están enviando un mensaje que a los cientígicos les resulta a la vez inquietante y apasionante. El mensaje es: "espera lo inesperado".
   "Es extraño", dice Ed Stone, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, científico del proyecto Voyager en 1972. "Voyager 1 y 2 tienen un don para hacer descubrimientos." El jueves la NASA celebró una reunión informativa en directo para reflexionar sobre cuál es la misión que esta snaves han logrado, y una vista previa de lo que nos espera a medida que las sondas se preparan para entrar en el ámbito del espacio interestelar en nuestra galaxia, la Vía Láctea.
   La aventura comenzó en la década de 1970 cuando las sondas se aprovecharon de una rara alineación de los planetas exteriores del sistema solar. Voyager 1 visitó Júpiter y Saturno, mientras que la Voyager 2 pasó cerca de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Cuando se pregunta sobre los descubrimientos principales de estos encuentros, Stone hace una pausa, no por falta de material, sino más bien un exceso de calidad. "Es muy difícil elegir", dice.
   La lista incluye el descubrimiento de volcanes en la luna de Júpiter Io, la evidencia de un océano bajo la superficie helada de Europa, indicios de lluvia de metano en la luna Titán de Saturno, los polos magnéticos locos de Urano y Neptuno, los géiseres de hielo en la luna de Neptuno Tritón; o que los vientos planetarios golpean más rápido al aumentar la distancia del sol. "Cada uno de estos descubrimientos ha cambiado nuestra forma de pensar en otros mundos," dice Stone.
   En 1980, la Voyager 1 utilizó la gravedad de Saturno para salir del plano del sistema solar. En 1989, la Voyager 2 hizo lo mismo valiéndose de Néptuno. Ambas probaron la navegación en el vacio, aunque siguieron realizando descubrimientos.
   Con el paso de los años, las sondas han alcanzado el borde de la burbuja que envuelve el sistema solar, lo que los científicos llaman heliósfera, y es gigantesca. Hecha de plasma solar y campos magnéticos, la heliosfera es aproximadamente tres veces más ancha que la órbita de Plutón. Cada planeta, asteroide, nave espacial, y forma de vida que pertenece a nuestro sistema solar se encuentra en el interior. Las Voyager están tratando de salir, pero se mantienen en el borde exterior de la misma, la denominada heliopausa.
   La heliopausa es un lugar muy extraño, lleno de una espuma magnética que no había encontrado antes ninguna nave espacial, haciéndose eco de las explosiones de radio de baja frecuencia escuchadas sólo en los confines del sistema solar, tan lejos de casa que el sol es un simple un pinchazo de la luz. "En muchos sentidos, la heliopausa no es como nuestros modelos predijeron," dice Stone.
   En junio de 2010, la Voyager 1 envió a la Tierra un número sorprendente: cero. Esa es la velocidad hacia el exterior del viento solar, donde la sonda está ahora. Nadie piensa que el viento solar se detenga por completo, sino que hayada dado la vuelta a una 'esquina'. Pero ¿por dónde? La Voyager 1 está tratando de averiguarlo con unas maniobras de "veleta" buscando las brisas locales.  
   Nadie sabe exactamente cuántos kilómetros restan a la Voyager antes de que quede liberada en el espacio interestelar. La mayoría de los investigadores creen, sin embargo, que el final está cerca. "La heliopausa mide unos 5.000 millones de kilómetros de espesor," las estimaciones de Piedra. "Eso significa que vamos a estar en el plazo de cinco años aproximadamente".
   Hay un montón de energía para el resto del viaje. Ambas Voyager son alimentadas por la desintegración radiactiva de una fuente de calor del plutonio 238. Esto debe mantener los subsistemas críticos en funcionamiento por lo menos hasta 2020. Después de eso, dice, "Voyager se convertirá en nuestro embajador en silencio a las estrellas."
   Cada sonda está equipada con un disco de oro, literalmente: un disco fonográfico de cobre recubierto de oro. Contiene 118 fotografías de la Tierra, 90 minutos de música, un ensayo de audio titulado Sonidos de la Tierra, saludos en 55 idiomas humanos y en el empleado por las ballenas; las ondas cerebrales de una mujer joven enamorada, y saludos del secretario general de las Naciones Unidas. Un equipo dirigido por Carl Sagan organizó el registro como un mensaje a posibles civilizaciones extraterrestres que pudieran encontrar la nave.
   "Mil millones de años a partir de ahora, cuando todo lo que en la Tierra hemos hecho se haya convertido en polvo, cuando los continentes hayan cambiado más allá de poder ser reconocidos y nuestra especie se haya inimaginablemente alterado o extinguido, el registro de las Voyager hablará por nosotros", escribió Carl Sagan y Ann Druyan en una introducción a una versión en CD del disco.
   Alguna gente nota que la posibilidad de alienígenas encuentren el Disco de Oro es fantásticamente remota. Las sondas Voyager no llegarán hasta el entorno de otra estrella hasta dentro de unos 40.000 años. ¿Cuáles son las probabilidades de hacer contacto en tales circunstancias?¿Y de qué los mensajes puedan ser comprendidos por otros seres vivos inteligentes?.


martes, 19 de abril de 2011

Enorme asteroide se aproxima a la Tierra




El próximo 8 de noviembre un asteroide de unos 400 metros de diámetro (unos cuatro campos de fútbol) y parte de la lista de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA) de objetos potencialmente peligrosos, se acercará a 200 mil km de la Tierra. 

El objeto denominado 2005 YU55 se encuentra bajo constante monitoreo de la NASA y fue descubierto el 28 de diciembre de 2005 por Robert McMillan del Programa de observación espacial.

De acuerdo con un informe dado a conocer por el Proyecto de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (NEO, por sus siglas en inglés), el asteroide hará un recorrido cercano a la Tierra entre el 8 y el 9 de noviembre que durará 20 horas, el punto de acercamiento más significativo y visible será entre el este del Atlántico y parte de África Occidental.

Su acercamiento a la Tierra será estudiado por el Observatorio Goldstone, en Arizona a través de imágenes de radar e infrarrojo.

El suceso no volverá ocurrir hasta el 2028, cuando el asteroide 2001 WN5 se acerque al planeta con una distancia inferior al 2005 YU55.







jueves, 14 de abril de 2011

Astrónomos de la NASA descubren nueva galaxia


Astrónomos estadounidenses descubrieron una galaxia cuyas estrellas comenzaron su formación 200 millones de años después del Big Bang, la supuesta explosión que dio origen al Universo, eldescubrimiento desafía las teorías actuales sobre la aparición de las primeras galaxias. 

La galaxia que se encuentra en el cluster Abell 383, está situada a mil 800 millones de años luz de la Tierra y fue descubierta gracias a la recientes observaciones obtenidas del telescopio Hubble de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Las investigaciones sugieren que las primeras estrellas pudieron haberse "formado mucho antes" de lo que se pensaba y aportan un enfoque novedoso sobre la formación y la evolución de los primeros astros, según asegura el responsable del equipo investigador, el francés Johan Richard, del Observatorio de Lyon, que publicó los resultados en la 'Review Astronomical Society'.





lunes, 21 de marzo de 2011

Un experimento de 1958 pudo haber demostrado cómo se originó la vida

Los investigadores creen que los relámpagos, la actividad volcánica y los gases reaccionaron entre sí para producir los elementos esenciales

Una mezcla de sulfuro de hidrógeno, agua, metano, dióxido de carbono y gas amoniaco fue necesaria para que surgiera la vida


En 1953, un joven investigador, Stanley Miller, se hizo mundialmente famoso por sus estudios sobre el origen de la vida, al reproducir en laboratorio las condiciones que supuestamente se produjeron en la Tierra primigenia. Cinco años después, el científico creó de nuevo esa«sopa primordial» en un segundo experimento similar, pero las muestras fueron olvidadas y, por lo que se sabe, Miller, que falleció en 2007, nunca volvió a trabajar con ellas. Ahora, científicos de laInstitución de Oceanografía Scripps en La Jolla (Estados Unidos) han recuperado ese tesoro científico con resultados que pueden suponer un importante paso en el esclarecimiento de una de las preguntas fundamentales. Tras analizar las muestras, el equipo ha llegado a la conclusión de que los relámpagos, la actividad volcánica y los gases asociados a estos fenómenos podrían haber reaccionado entre sí para producir los primeros elementos creadores de vida. El hallazgo aparece publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

SIO
Muestras de 1958 del experimento de Miller
Todo comenzó cuando Jeffrey Bada, un ex alumno de Miller, encontró las muestras entre el material de laboratorio del profesor de química. Bada y sus colegas, dirigidos por Eric T. Parker, analizaron de nuevo las muestras archivadas del experimento, que nunca antes se habían dado a conocer. Simulaban las condiciones primitivas de la Tierra al exponer una mezcla de sulfuro de hidrógeno, agua, metano, dióxido de carbono y gas amoniaco a descargas eléctricas similares a los relámpagos.
Las técnicas modernas de análisis químico, que son hasta 1.000 veces más sensibles que los métodos de investigación de los 50, detectaron los aminoácidos que contenían sulfuro, con proteínas y sin ellas y otros componentes en los residuos de la prueba original de Miller. Sólo se detectó una contaminación mínima. Los nuevos hallazgos apoyan la idea de que los volcanes -una fuente importante de sulfuro de hidrógeno en la actualidad- y los rayos convirtieron los gases simples en una gran cantidad de aminoácidos, que a su vez fueron indispensables para la creación de proteínas simples.

Llegada en un meteorito

Los autores también creen que los aminoácidos producidos en el experimento de Miller con el sulfuro de hidrógeno son similares a los encontrados en los meteoritos. Por este motivo, estudiaron dos meteoritos con base de carbono, cada uno con concentraciones de aminoácidos similares a las sintetizadas por Miller. Según los investigadores, estos descubrimientos sugieren que el sulfuro de hidrógeno, en particular, jugó un importante papel en las reacciones químicas que fueron las precursoras del origen de la vida sobre la Tierra y posiblemente en cualquier otro lugar en los inicios del sistema solar. La hipótesis respalda, en buena parte, la polémica teoría de laPanspermia, que dice que los asteroides pudieron esparcir la vida por el Universo, lo que abre la puerta a la existencia de la misma en otros planetas.
Fuente: abc

El Universo primitivo tenía menos dimensiones de las que conocemos

Un nueva teoría propone que, tras el Big Bang, solo existía una dimensión del espacio y otra del tiempo, y que el resto apareció poco a poco

El Universo primitivo pudo haber sido aún más extraño de lo que se creía

La teoría más aceptada sobre la formación del Universo dice que éste se originó hace alrededor de 13.750 millones de años, fruto de una gran explosión de energía, el Big Bang. Mucho se ha especulado sobre cómo sería ese primer universo. Se cree que poseía la energía primordial de la materia, que era caliente e incluso algunos científicos sugieren que podría haber sido una especie de líquido. Ahora, dos investigadores norteamericanos, Jonas Mureika, de la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles, y Dejan Stojkovic, de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo, vienen a complicar aún más las cosas. Según el nuevo estudio, publicado en la revista Physical Review Letterslas tres dimensiones espaciales y la temporal que hoy conocemos no existieron siempre. En el pasado, el Universo pudo haber tenido menos dimensiones.
La hipótesis de las dimensiones que desaparecen predice que, en energías y temperaturas extremadamente altas, las tres dimensiones del espacio que nos son familiares se reducen a dos, o incluso se desvanecen. Según esta hipótesis, poco después del Big Bang, el Universo, que ardía en altísimas temperaturas, tenía solo una dimensión del espacio y otra del tiempo. Era una línea recta. A medida que el cosmos comenzó a enfriarse, apareció una segunda dimensión del espacio -como si fuera un plano-. Después, el Universo siguió expandiéndose y enfriándose aún más, hasta que apareció la tercera dimensión y el cosmos se convirtió en el que conocemos hoy en día.

Cuarta dimensión

Pero los investigadores creen que, en realidad, el Universo podría tener una cuarta dimensión espacial que no somos capaces de experimentar. A su juicio, la aparición de esa cuarta dimensión podría haber generado la energía extra necesaria para la expansión del Universo, un impulso que se descubrió en 1998 y que se considera provocado por una misteriosa energía oscura.
Stojkovic y Mureika creen que el futuro observatorio espacial LISA de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), que estudiará las ondas gravitatorias, podrá confirmar su teoría. La sonda investigará si la hipótesis de los dos investigadores es posible, pero el trabajo llevará años. La propuesta, totalmente teórica, resulta inquietante de cara al futuro, ya que deja la puerta abierta a que aparezcan nuevas dimensiones desconocidas. La investigación se relaciona con laTeoría de las Cuerdas, que predice que podría haber nuevas dimensiones ocultas.
Fuente: abc.es


lunes, 14 de marzo de 2011

Captan estrella gigante fuera de control

Científicos de la NASA detectaron las imágenes infrarrojas de la súper estrella gigante Alpha Camelopardalis, o Alpha Cam, que se cree se estaba moviendo a 4 mil 200 kilómetros por segundo


El explorador WISE de la agencia espacial estadounidense (NASA) captó una estrella fuera de control que dejó a 
su paso un arco de choque de polvo y gas, similar a la estela delante de la proa de un barco en el agua



Científicos de la NASA detectaron las imágenes infrarrojas de la súper estrella gigante Alpha Camelopardalis, o Alpha Cam, que se cree se estaba moviendo a 4 mil 200 kilómetros por segundo.
Es difícil calcularlo pues la lente de WISE capta cuerpos que están entre mil 600 a 6 mil 900 años luz y se mueven en un rango de 680 a 4 mil 200 kilómetros por segundo.
Para ponerlo en perspectiva, esto implicaría viajar en un segundo de San Francisco a Nueva York, informó el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés).
Este tipo de estrellas se clasifican como fuera de control y se cree que son impulsadas luego de explosiones de supernovas que interactúan dentro de un clúster o cúmulo de estrellas.
"Debido a que Alfa Cam es una estrella supergigante, emite un viento muy fuerte.
La velocidad del viento es impulsado hacia delante de la estrella; se está moviendo en el espacio.
Cuando el rápido viento interestelar golpea al material interestelar que va más lento se produce un arco de choque de forma similar a la estela delante de la proa de un barco en el agua.
"El viento estelar comprime al gas y polvo interestelar, causando que se caliente y se capta el brillo en infrarrojo, pues el choque de Alfa Cam no se puede ver en la luz visible, pero los detectores infrarrojos WISE nos muestran el arco elegante de gas caliente y polvo alrededor de la estrella", publicó en su página el JPL
Fuente:.yahoo.com
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