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jueves, 15 de diciembre de 2011

La extraña rata «desnuda» que resiste al ácido

Científicos descubren cómo un roedor africano que vive casi sin oxígeno es inmune al dolor provocado por las quemaduras


Archivo:Nacktmull.jpg
La rata topo lampiña africana(Heterocephalus glaber) es una superviviente nata. Ciega y sin asomo de pelo, su aspecto puede resultar repulsivo, pero la naturaleza ha compensado sus carencias estéticas con una enorme capacidad de resistencia. Estas criaturas son famosas por sobrevivir en condiciones extremas, en colonias bajo tierra donde apenas hay oxígeno y las proporciones de dióxido de carbono son muy altas. Además, son inmunes a las quemaduras del ácido, ante las que no sienten dolor. Esta capacidad de superhéroe inmune a los infiernos había resultado un misterio hasta ahora, pero científicos del Centro Max-Delbrück de Medicina Molecular en Berlín han conseguido desvelar el secreto de la resistencia de esta especie. Los hallazgos, publicados en la revista Science, pueden ayudar a entender el dolor crónico que los seres humanos pueden experimentar debido a la acumulación de ácidos en ciertos tejidos.
La extraña rata «desnuda» que resiste al ácido
C.M.D.
La rata topo vive en comunidad
Pese a su inusual insensibilidad hacia las quemaduras que causa el ácido, las ratas topo que habitan en Etiopía, Kenia y Somalia tienen las mismas moléculas detectoras de ácido dentro de sus receptores de dolor que el resto de vertebrados. Sin embargo, el equipo dirigido por el investigador Ewan St. John Smith muestra que los receptores de dolor de las neuronas de las ratas topo tienen una variante específica en sus canales de sodio. Los protones bloquean fuertemente esta variante y de este modo inhiben a la neurona de encender una señal de dolor.

Madrigueras pestilentes

La extraña rata «desnuda» que resiste al ácido
C.M.D.
Las extrañas ratas, bajo observación
Las ratas topo lampiñas comparten su madriguera con varios compañeros, en profundos túneles que contienen poco oxígeno y altos niveles de dióxido de carbono. Según los científicos, parece que la presión evolutiva ha seleccionado esta variante genética para permitir al animal sobrevivir en su difícil entorno subterráneo. Estos roedores son capaces de soportar media hora de extrema hipoxiao privación de oxígeno sin que sus células cerebrales queden dañadas, según otro estudio publicado en 2009 por expertos de la Universidad de Illinois. Las ratas topo desnudas ostentan el récord de aguantar sin respirar entre los mamíferos.
La vida de estas criaturas no es fácil. Están acostumbradas a un ambiente pestilente y se revuelcan en sus propios excrementos para mantener un olor uniforme en la comunidad. Sin embargo, tienen una longevidad excepcionalmente larga para un roedor de su tamaño -26 años de vida- y conservan siempre la capacidad infantil que todos los mamíferos tienen cuando están en el útero de proteger sus cerebros en bajas condiciones de oxígeno. Feas, pero resistentes a todo.
Fuente: abc.es

lunes, 17 de enero de 2011

Científicos creen que podrán «resucitar» a un mamut dentro de cinco años

Los investigadores utilizarán ADN del tejido de un ejemplar congelado en Siberia. De lograr su objetivo, sería el primero que vuelve a la vida desde que la especie desapareció de la faz de la Tierra hace cerca de 10.000 años


Un equipo de investigadores japoneses asegura estar en condiciones de llevar a cabo un experimento científico sin precedentes: el nacimiento en laboratorio de un mamut lanudo, el primer ejemplar vivo de una especie que desapareció de la faz de la Tierra hace cerca de 10.000 años. Si todo marcha según lo previsto, el primer mamut de la era moderna podría ser una realidad en un plazo de cinco o seis años.
Están a punto de hacerlo. Y están convencidos de que, esta vez, tendrán éxito en su intento de "resucitar" una especie extinguida hace ya miles de años. Un paso crucial se ha dado ya: fue el pasado verano, cuando los investigadores consiguieron extraer ADN viable del tejido de un mamut congelado en los hielos perpetuos de Siberia y conservado en un laboratorio ruso especializado en los restos de este antiguo pariente de los elefantes.
"Los preparativos para llevar a cabo este objetivo ya se han realizado", afirma Akira Iritani, profesor emérito de la Universidad de Kyoto y director de las investigaciones.
Óvulos de elefante
Según los planes del científico, los núcleos de varias células obtenidas del mamut congelado se insertarán en óvulos de elefante (previa extracción de sus núcleos originales), para crear un embrión que contenga los genes del gigante desaparecido.Después, el embrión se implantará en el útero de una elefanta y, si todo marcha según lo previsto, la naturaleza hará el resto y nacerá el primer mamut que vive en la Tierra desde los lejanos tiempos de su extinción.
El camino para llegar hasta aquí ha sido largo y tortuoso, y a pesar de que la idea de la sustitución nuclear no es nueva, lo cierto es que hasta ahora no había sido posible extraer núcleos celulares de mamut viables, que resultaran adecuados para llevar a cabo el ambicioso experimento.
Desde 1997, en efecto, un equipo de la Universidad de Kinski había logrado obtener, hasta en tres ocasiones diferentes, tejido de la piel y músculos de mamuts congelados en Siberia. Sin embargo, y a pesar de la buena conservación de los tejidos, la mayor parte de los núcleos celulares resultaron estar dañados por los cristales de hielo del permafrost siberiano. Razón por la que el proyecto de clonación de un mamut fue finalmente abandonado.
Pero en 2008, un biólogo japonés, Teruhiko Wakayama, del centro Riken para la Biología del Desarrollo, en Kobe, dio un enorme paso al conseguir, por primera vez en el mundo, clonar con éxito un ratón a partir de células que habían permanecido congeladas durante dieciséis años.
Células intactas
Ahora, y basándose en las técnicas de Wakayama, el equipo de Iritani ha logrado desarrollar un método eficaz para extraer los núcleos celulares de mamut sin dañarlos. Algo extremadamente difícil, ya queapenas entre el 2 y el 3% de las células obtenidas reunían las condiciones adecuadas para intentarlo.
Otro hito importante se dio durante la primavera pasada, cuando el equipo de Iritani invitó a participar en el proyecto a Minoru Miyashita, profesor de la Universidad der Kinki, que había sido director del zoo Tennoji, en Osaka, y que solicitó a zoológicos de todo Japón que cedieran óvulos de elefantas cuando éstas fallecieran.
Por último, el equipo invitó también al director del laboratorio ruso de investigación sobre mamuts y a dos expertos norteamericanos en biología de elefantes y fertilización in vitro de animales.
Así, si Iritani consigue crear por clonación un embrión de mamut, Miyashita y los dos norteamericanos se encargarán de trasplantarlo al útero de una elefanta africana viva. Si todo marcha según lo previsto, dentro de cinco o seis años nacerá un mamut, el primero que se verá en la Tierra desde la última Edad de Hielo.
"Si logramos crear el embrión -afirma Iritani- tendremos que discutir, antes de trasplantarlo al útero de una elefanta, cómo deberemos alimentarlo y cómo lo presentaremos al público. Tras el nacimiento del mamut, estudiaremos su fisiología y sus genes paraaveriguar los motivos que llevaron a la extinción de su especie".
Fuente:abc.es
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